diciembre 30, 2010

Abu Simbel

Hola!


A punto de dejar atrás el 2010, quiero platicar sobre uno de mis lugares favoritos en el mundo: Abu Simbel. Recuerdo que cuando mi papá nos compró la primera PC era una Acer Aspire, ha de haber sido por ahí del 97, ya que traía la Encarta Enciclopedia 96. Me acuerdo que la Encarta traía un paseo virtual por Abu Simbul y me fascinó, pensé, ¿será que algún día podré conocerlo en persona?


Gracias a Dios sí lo logré. Como parte del último Tour Punkankamon Bicentenario 2010 el 3 de noviembre fui. Aquí voy a echar mano de la casi siempre confiable Wikipedia para hablar sobre Abu Simbel.


El templo fue construido por Ramsés II para conmemorar su victoria en la batalla de Kadesh (ca. 1274 a.C.). Está dedicado al culto del propio Ramsés (los faraones se consideraban dioses) y de las grandes deidades del Antiguo Egipto, Amón, Ra y Ptah. Estos tres dioses tenían sus capitales y a lo largo de la Historia del Antiguo Egipto fueron muy venerados. Ra era la cabeza de la Enéada de Heliópolis, Amón la cabeza de la Triada de Tebas y Ptah el gran dios artesano de Menfis. Al lado de los tres se representa a Ramsés como el cuarto gran dios de Egipto.


Ramsés II, hijo de Seti I combatió a los enemigos del Norte, y del Sur. Pero su batalla más importante fue la de Kadesh, en Canaán contra los asiáticos hititas. Esta batalla terminó con un tratado de paz entre ambas fuerzas. En los muros de Abu Simbel y de otros templos egipcios, Ramsés se jactaba de haber ganado la batalla; el rey de los hititas hizo lo propio en los templos de su país. 


La construcción del templo se inició aproximadamente en 1284 a. C. y duró unos veinte años, hasta 1264 a. C. Es uno de los seis templos erigidos o excavados en la roca que se edificaron en Nubia durante el largo periodo del reinado de Ramsés II. El propósito del templo era impresionar a los vecinos del sur y reforzar la influencia de la religión egipcia en la región.

Con el paso del tiempo el templo, abandonado, comenzó a llenarse de arena. 


Cerca del siglo VI a. C., la arena cubría las estatuas del templo principal hasta la altura de sus rodillas. Abu Simbel quedó olvidado hasta que en 1813 el suizo Johann Ludwig Burckhardt lo visitó.




Burckhardt comentó su descubrimiento al explorador italiano Giovanni Belzoni, quien viajó al lugar pero fue incapaz de excavar una entrada que permitiera el acceso al templo. Belzoni regresó en 1817; esta vez tuvo éxito, consiguió entrar.

El complejo está compuesto por dos templos. El mayor, dedicado a Ra, Ptah y Amón. En la roca de la fachada se esculpieron cuatro estatuas colosales que presentan al faraón Ramses II. El templo menor está dedicado a la diosa Hathor, personificada por Nefertari, esposa favorita de Ramsés.


La fachada del templo tiene 33 metros de altura por 38 metros de ancho y está custodiado por cuatro estatuas, cada una de las cuales mide unos veinte metros de altura, esculpidas directamente sobre la roca. Todas las estatuas representan a Ramsés II, sentado en un trono con la doble corona del Alto y Bajo Egipto. La estatua situada a la izquierda de la entrada resultó dañada por un terremoto, partiéndose. Con la reubicación del templo se discutió sobre la conveniencia de reconstruirla o no, decidiéndose finalmente dejarla tal y como estaba.


El salvamento de los templos de Abu Simbel se inició en 1964 y costó la suma de 36 millones de dólares. Entre 1964 y 1968, los templos se desmantelaron para volver a ser reconstruidos en una zona próxima, 65 metros más alta y unos doscientos metros más alejada.







Se pueden ver también numerosas estatuas de menor tamaño a los pies de las cuatro estatuas principales; representan a diversos miembros de la familia del faraón como su madre, su esposa y algunos de sus descendientes.


La parte interior del templo tiene una distribución similar a la mayoría de los templos del antiguo Egipto, con salas de tamaño menor a medida que nos acercamos al santuario.

La primera sala contiene ocho estatuas de Ramsés elevado a la categoría de dios, tomando la forma de Osiris. Estas estatuas están adosadas a las columnas. En las paredes se pueden ver grabados que representan escenas de las victorias egipcias en Libia, Siria y Nubia.


Algo sumamente interesante, que inclusive nos dijo el guía, es que el templo fue construido con tal orientación que durante los días 21 de octubre y 21 de febrero (61 días antes y 61 días después del Solsticio de invierno, respectivamente) los rayos solares penetraran hasta el santuario, situado al fondo del templo, e iluminaran las caras de Amón, Ra, y Ramsés, quedando sólo la cara del dios Ptah en penumbra, pues era considerado el dios de la oscuridad. Parece que la reconstrucción no fue hecha por gente tan inteligente como los antiguos egipcios por lo que se ha observado que el fenómeno solar ocurre con un día de diferencia respecto a la original: 22 de octubre y 20 de febrero (60 días antes y 60 días después de Solsticio).


El templo menor de Abu Simbel está situado al norte del mayor. Está también excavado en la roca y dedicado a Hathor, diosa del amor y la belleza, así como a su esposa favorita, Nefertari. La fachada esta decorada con seis estatuas, cuatro de Ramsés II y dos de Nefertari. Las seis son de igual tamaño, algo poco corriente ya que las estatuas que representaban al faraón solían ser de mayor tamaño. La entrada conduce a una sala con seis columnas centrales, esculpidas con capiteles decorados con la cabeza de la diosa Hathor.


Es común en Egipto ver imágenes de Ramsés II en los templos más majestuosos, al parecer era un tipo bastante presuntuoso…Ahora, tengo que platicar sobre la llegada a Abu Simbel, nosotros estábamos hospedados en crucero en el Nilo en Aswan, ese día tuvimos que levantarnos a las 2 para estar a las 2:30 listos para salir. A las 3 llegamos a la revisión de los autos donde los revisan buscando bombas o terroristas (supongo). Se esperan a que se agrupen una cantidad y en convoy salen todos hacia Abu Simbel, aproximadamente son 3 horas de camino más. Yo recuerdo que, para variar, el transporte le quedó mal a nuestro guía Ramzy y tomamos una van, que casualmente estaba disponible. No me pregunten cómo, porque no sé cómo me dormí en el camino, solo recuerdo que de vez en cuando levantaba la vista, abría los ojos (o al revés) y veía carretera y desierto...

Pudimos estar en Abu Simbel como 2 horas y media 3 horas, algo así. Nuestro guía no me agradó mucho y tampoco que no se pudieran tomar fotografías dentro de los templos, pero es para preservar los templos y las pinturas que aún existen.

Ver las estatuas de Ramsés II al frente del templo fue un sueño hecho realidad para mí, algo fantástico y de esas imágentes que te llenan los ojos y el alma de un sentimiento de estar al frente de algo tan grandioso. Algo maravilloso también es que el templo da la cara al lago Nasser y el paisaje es hermoso, gracias a @bowuj por compartir esta experiencia conmigo :)


Aquí algunas fotos testimoniales...











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