noviembre 23, 2014

Milla y la partida de Lina

Regresé a terminar mi incapacidad al departamento el 1 de mayo y a trabajar el 2 de junio. Como el departamento había estado inhabitado varias semanas, me fui topando con varias complicaciones.

A partir de ese momento, se me empezaron a juntar problemitas, sentí que me había caído una rachita bastante desagradable. Por ejemplo, se descompuso el fregadero, por lo que tuve que comprar refacciones, se descompuso el refri al al cuarto día de conectado (el refri era nuevo), se descompuso el horno de microondas, se descompuso también la plomería del lavabo, no servía la línea telefónica que recientemente me habían instalado...en fin, no bien arreglaba algo, otra cosa se descomponía. Luego asaltaron el departamento de arriba (fiu!) y me enteré que hacía dos meses habían asaltado el de junto, yo por seguridad mandé instalar una alarma. Creo que es un hecho que no va a impedir un robo, pero al menos dejaré sordo al malandrín. También adquirí un seguro de casa, por si las moscas.

Luego mi hermana nos anunció que había conseguido trabajo en USA, ya me había dicho que estaba buscándolo, ya que cuando estuvo unos meses allá, decidió que eso quería. Como que no me cayó el 20 hasta un día antes, finalmente ella partió el 31 de agosto. Creo que todo pasa por algo y esto fue a su debido tiempo, de haber estado ella antes en USA, no podría haberme ayudado, además el hecho de estar un mes con ella recuperándonos me dio la oportunidad de pasar tiempo con ella.




Poco después, desayuné con mi familia para celebrar el cumpleaños de mi papá y ví a Milla en casa de mis papás, ya sabíamos que tenía cáncer y habíamos trabajado nuestra mente para cuando fuera el momento de dejarla ir. La ví muy malita, como que se iba encogiendo y su pancita estaba inflamada, lo peor era su estado de ánimo, ya no estaba animada como siempre, se sentía que se ella no estaba bien. Mi mamá y yo la llevamos al veterinario a que la revisara, nos dijo que ya empezaba a tener falla del hígado, entre otros problemas, y que ya se estaba consumiendo. Mi mamá y yo no queríamos que sufriera, así que decidimos dejarla ir. Es una decisión sumamente difícil porque lo que implica, pero consideramos era lo mejor para ella. Esto fue el 13 de septiembre. Desde ese día la pienso mucho y la extraño, fue una gran sobrina que nos llenaba de cariño.

Con ella mi banda perruna llegó a su fin, esos días que disfrutaba a los 3, Albus, Milla y Mazinger. La voy a extrañar siempre, fue una figura muy importante para mí, me hizo mucha compañía y me llenaba de amor.



















Parte de esta mala rachita fue mi primer choque, a veces tenía como pesadillas donde yo le pegaba a un coche por atrás y finalmente pasó. Lo curioso también fue el día en que pasó, el 15 de julio. Ese día no tenía planeado ir a la oficina, pero tuvimos una junta donde alguien iba a explicar algo y finalmente no fue, yo no me enteré hasta que ya había llegado a la oficina así que ya no me pude regresar. En realidad esto no debió de haber pasado si la persona que originalmente iba a ir, hubiera ido, o me hubiera avisado a tiempo. Cuando iba de regreso a casa, sobre Patriotismo, me quería cambiar de carril al lado derecho, me anuncié, pero para variar el de atrás no me dejó y aceleró, en un instante la Jeep que iba delante mío desaceleró y ya no me dio tiempo de frenar. Iban unos muchachos adelante y lo primero que me preguntaron fue si yo estaba bien, yo creo porque se veía muy aparatoroso, pero yo estaba perfectamente bien; casi ni sentí nada porque choqué contra la llanta de refacción. Estuve sin coche mes y medio casi, tuve que pagar un deducible, pero bueno, tuve mi auto de vuelta.


Con lo que cerré mi rachita fue el viaje a Seattle, del que luego escribiré, mi maleta debió llegar conmigo el 7 de agosto (jueves), pero llegó hasta el sábado. Siempre hay una primera vez y esa fue mi primera vez.


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