enero 08, 2008

Diario Chise Nippon (Narita, Tokyo, Kyoto)- Día 1

Ahora empezaré por escribir lo que sucedió en mi viaje, algunas de mis historias en Japón. Esto lo hago para no olvidar los detalles…..

Seré breve, lo prometo…

El jueves 1 de noviembre, partimos a las 10 de la noche del aeropuerto, llegamos a Tijuana unas 3 horas y fracción después. Nos formamos en la fila para pasar por Inmigración y esperamos una media hora. Luego abordamos el avión de nuevo hacia Narita.

Era la primera vez que tomaba un vuelto tan largo, los aviones eran nuevos para mí, 3 bloques de 3 filas cada uno. Monitor personal con programas, mapa y películas. Tuve algo de frío durante el viaje. Me tocó justo en medio de los asientos, en el bloque de en medio y junto a un japonés. Recuerdo que ví Harry Potter y la Orden del Fénix y Todo Poderoso 2 (no me latió). Lo que más me dolía era mi trasero, apenas y dormí a lo más una hora. Jugué con mi DS y leí algo de Vanidades.

Llegamos a Narita unas 12 horas después. Eran como las 6 am en Narita. Pasamos a Inmigración y salimos al nuevo mundo.

Esperando el equipaje de los carruseles, fui al baño, estaba calientito y por primera vez me eché agua en el asterisco. Yo creía que iba a ser desagradable, pero qué equivocada estaba. Ya mero ni salgo, si no fuera por las maletas, jejejeje!

Primero cambié dólares por yenes, luego fuimos a cambiar nuestro vaucher de JR por el Japan Rail Pass. Tomamos el Narita Express hacia Tokyo. Para este momento Dios sabe que no tenía ni idea de cómo moverse ahí o de lo que estábamos haciendo, lo bueno es que Carlos iba preparado. Esperando el tren vimos por primera vez las máquinas de bebidas, WOW!!!! Después ya fue normal ver estas máquinas en cada esquina. Recuerdo que mi primera bebida fue un jugo de cereza de 120 yenes.




Tomamos el tren, llegamos a Tokyo. Cuando bajamos a la estación, me exalté un poco, parecía la estación del metro Hidalgo!!! Solo que bonita, limpia, enorme y llena de japoneses : )

Realmente me emocioné, todos se movían con prisa….Carlos preguntó dónde se tomaba el Shinkansen (lo supe hasta después).

Luego, compramos comida, rico, rico. Una cajita como tortillero, con sushi, pescado y otras cosas que no sé que fueron. Tomamos el Shinkansen, me acuerdo que el primer oso fue cuando no sabíamos qué onda y como hallamos una escalera para subir al andén, me costó un huevo subir la maleta por ahí. Pero no nos podíamos arriesgar a movernos, porque apenas estábamos conociendo y no queríamos perder el tren.



Mientras esperamos el tren, me eché mi comidita. Nos subimos y nos sentamos en dos asientos libres, luego nos dimos cuenta que teníamos que movernos a nuestros asientos (venían en los boletos que nos dieron en la oficina de Japan Rail Group como cortesía, ya que con el Rail Pass puedes subirte siempre a los vagones de asientos no reservados). Me encantó la onda de las chavas que pasan en los vagones vendiendo comida, están de manga!


Entran al vagón, saludan, hacen su reverencia, pasan diciendo algo, salen, dan las gracias y se despiden. Lo mismo con los conductores, están relindos!!!! Desafortunadamente nos tocó en un vago de fumar, iban unos dudes fumando cañón, pero ni modo…..El viaje duró como 2 horas 40 minutos. Llegamos a Kyoto, salimos de la estación a buscar el Ryokan. Finalmente llegamos a las 2 p.m. Exactamente 24 horas después de salir de México.

Dejamos las maletas, aquí ocurrió el segundo oso de Carlos. Le entregamos las maletas a la señora encargada y las cargó hacia la alfombra del interior, Carlos le quiso ayudar, pero la señora le dijo que no pasara...SE LE PASÓ EL PUNTO DE QUE ANTES DE ENTRAR, HAY QUE QUITARSE LOS ZAPATOS Y PONERTE LAS PANTUNFLAS COMUNITARIAS. JEJEJEJE!

Como podíamos entrar hasta las 4, salimos a caminar. Entramos al Pachinko, el pasatiempo de los japoneses, mucho ruido, máquinas tragamonedas y los empleados diciendo un montón de cosas.


Entramos a un templo muy bonito, me quité los zapatos y los guardé en las bolsas que te dan.


Carlos se compró en el Lawson (como el Oxxo de acá, pero más chidín) de esos bollitos rellenos de carne, aún no sé cómo se llaman. Fue la primera vez que vimos maquinitas de monedas, que te daban pines con el lugar donde estabas. Es decir, pines temáticos.

Nos fuimos al Ryokan, nos dijimos, vamos a dormir un par de horas y salimos a caminar. ERROR!

No pudimos levantarnos, estábamos más que en calidad de costales.

Solo me levanté a ponerme mi ropa de carácter para dormir….

FIN día 1.

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